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jueves, 18 de junio de 2015

EN TIERRA DE GIGANTES.


Como viene siendo habitual cada año a principios de Marzo, junto con mi buen amigo Patricio Rondini, con el que ya hace unos años que he tenido la fortuna de compartir algunas jornadas de pesca memorables, acordamos realizar un par de días de flotada con campamento por el río Petrohue en busca de los salmones Chinoock.

Este año la temporada había sido muy dura,la gran sequía que afecto a todo Chile durante el verano, hizo que todos los ríos vinieran bajo mínimos históricos, todo esto origino que los Run de salmones  fueran prácticamente insignificantes para la fecha en la que nos encontrábamos, dado que Marzo siempre es el mes de las grandes entradas en el río Petrohue.

Quizás también pudo ser debido a un factor cíclico, y así como el año anterior la entrada de salmones fue de las mayores que se recuerdan hasta la fecha, este año le tocaba de una menor entrada. Por lo que fuera pero lo cierto es que el panorama no era muy alentador.

Hablando con Patricio los días previos a nuestro viaje me comentaba que apenas había salmón en el río, se preveían unas lluvias para los días antes con lo que nuestras esperanzas pasaban por que estas hicieran entrar a los salmones que suponíamos esperaban en el estuario.

Al fin llego el gran día, ya había preparado todo mi equipo y dejado la camioneta lista para el viaje la noche anterior, a las 03:00 am sonó mi despertador, café bien cargado y partí viaje desde Pucon a Ensenada donde a las 07:00 am debía encontrarme con Pato a la entrada de Camanchaca.

Llegamos a la entrada del río y sin perder ni un segundo, comenzamos a preparar la balsa, todos los equipos y víveres para las dos jornadas que nos esperaban, lo cierto es que yo ya no aguantaba mas después de esperar toda la semana y el viaje de 4h lo único que quería era pescar. Mientras ordenábamos los equipos Patricio me comentaba que la lluvia hizo que el rio subiera un poco y algún salmón se movió que la subida, al parecer a Arturo Safores y Carlos Binder el día anterior les había ido muy bien con sus clientes por lo que teníamos probabilidades de pinchar algún salmón,si a eso le sumas que mi anfitrión era nada menos que Patricio Rondino ( el rey de los Chinook ) teníamos todo para que la jornada se diera propicia.



Una selfie antes de empezar la pesca.



Todo listo para dos días memorables.



Con un guía de lujo! así, es imposible fallar.

Comenzamos la pesca el una corredera larga que hay justo a la entrada, mientras preparábamos los equipos vimos saltar algunos salmones por lo que acordamos hacer un buen desempeño en todo ese sector. Patricio remonto hasta la cabecera para comenzar a pescar la parte superior del pozo ya que el la parte de abajo donde mas movimiento de salmón vimos había varios botes.

Comencé a pescar según las indicaciones que Patricio me dio, con el equipo adecuado, las lineas y moscas correctas, pero por sobre todo y mas importante, presentando y realizando la deriva de la forma correcta el primer pique no tardo en producirse, solo un par de sacudidas fuertes y se soltó, creo que fue un error mio al perder la tensión un momento, con los salmones y pescando con anzuelo sin muerte o rebaba el mas mínimo error se paga.

Patricio me subió el animo, no te preocupes me dijo, de seguro que vas a pinchar otro estas haciendo bien las cosas y seguro que pinchamos otro.

Patricio continuo remando y aguantando el bote en la corriente mientras yo no paraba de realizar lances y correcciones buscando que mi linea y mosca realizaran la deriva perfecta hasta que de nuevo se produjo el pique. Este si, lo clave con contundencia y apreté para no cometer el mismo error dos veces. La pelea fue increíble, es difícil poder describir con palabras tal potencia y poder, llevar al limite a tu equipo, caña y por sobre todo el freno del carrete para no concederle ni un milímetro y sacarlo de la corriente principal. Despues de una tremenda pelea Pato lo metia en su Chinguillo tamaño gigante.



Un primer plano de esta hermosura y mi reel, un Vision Deep 9-10 que cuenta con un freno IMPRESIONANTE.




Y bueno..., que puedo deciros, mi cara lo dice todo, una mezcla de alegría y felicidad, de aprieta los dientes y saca la foto rápido que no puedo con el.....jajaja.





Recuperar lo un poquito y devuelta a su medio natural para que pueda cumplir su ciclo.



Después de las felicitaciones y las respectivas fotos era el turno del Maestro Patricio Rondini.

Volvimos a remontar la posición hasta la cabecera del pozo. Siguiendo las indicaciones de pato en cuanto a la posición del bote para acomodarlo a su forma de pesca, no paso mucho rato cuando el profe ya tenia al otro lado de su linea un tremendo salmón.

La verdad que es increíble como Patricio pelea los salmones, como consigue que en unos minutos un salmón de esas características se entregue pero sin extenuar ni reventarlo, solo cansándole lo suficiente para meterlo al chinguillo y hacerle un par de fotos antes de devolverlo en perfectas condiciones.


Patricio en plena pelea.



Es indescriptible la sensación que se siente después de tener un pez de estas características en tus manos, poder admirarlo por unos instantes, tratando le con la mayor delicadeza y respeto por la pelea que te acaba de ofrecer y devolviéndolo en las mejores condiciones.




Después de esto nos relajamos un poquito,todos los nervios y ansiedad desaparecieron por arte de magia, ya habíamos sacado uno cada uno así que era el momento de comer y beber algo, mientras pensábamos en nuestra estrategia de pesca para lo que nos restaba de día.

Decidimos tratar de subir al pozo de arriba para pescarlo bien, es un pozo muy bueno donde también se aguanta mucho salmón por lo que teníamos posibilidades de pinchar algo.

Remontar a remo hasta el siguiente pozo no solo requería de fuerza, sino de técnica y pericia a los remos, he de decir que en ese aspecto me manejo bastante bien por lo que con unas buenas remadas y un buen ferry nos plantamos en  santiamén en el pozo superior donde solo los botes Jet de una operación habían podido alcanzar.

Ese es otro tema que no quiero entrar mucho en esta nota, pero sin duda las autoridades deberían prohibir la navegación total con botes a motor por el rio Petrohue, si es un rio protegido no se justifica de ningún modo la navegación a motor, mas encima cuando algunos guías y pescadores sin criterio, también conocidos como Orcos, pasan a toda velocidad por donde tu estas pescando sin importarle lo mas mínimo ni respetar, solo por el hecho de que se creen mas que uno por trabajar para una exclusiva operación de pesca, y ojo que no digo todos, por que si hay otros que tienen todo el respeto y bajan la velocidad.



Un pequeno detalle de las moscas que ocupamos, en la foto superior mis cajas de moscas.

En las fotos siguientes detalle de la Fukuchima Rabbit y macro del anzuelo sin muerte.





Después de la remontada y el consiguiente escrutinio del pozo, nos decantamos por aparcar el bote y pescar de vadeo una zona donde avistamos varios salmones saltando.

Hicimos un buen intento y lo pescamos durante un buen rato sin mucho éxito, yo conseguí un pique pero lo perdí, parecía un presagio de mi fin de semana, en fin ....que se le va hacer no siempre se gana.



Foto detalle del maestro con su zurda de oro.





Al final del día paramos un momento para armar el campamento con luz, así de este modo podríamos aprovechar hasta el ultimo rayo de luz de la tarde para pescar y no perder el mejor momento de pesca de los salmones que es el ocaso.





Parece como si todas nuestras congeturas se hubieran cumplido al pie de la letra, nuestro plan estaba funcionando y de que manera...

Justo como lo planeamos, lo mejor quedo para el final del día. Con las ultimas luces Patricio pincho un salmón que comenzó a tirar como un loco... era imposible pararlo, los Chinoock tiran como locomotoras, pero este era distinto. Patricio me lo hizo saber desde el primer momento, me decía que algo no era normal en ese pique, o esta plateado recién entrado o es enorme o todo lo anterior junto, pero no puedo con el, no puedo sujetarlo....

La pelea fue increíble, pescador y pez envueltos en una lucha encarnizada en la que por momentos era el pez el que ganaba la batalla y el pescador estaba a punto de no tener mas fuerzas...imaginen.




Sin duda esta foto expresa esa situación, pescador y pez exhaustos.





En realidad las fotos no hacen honor ni reflejan el tamaño que ese salmón tenia, se lo puedo asegurar.

Y que mejor colofon para una jornada tan memorable que un asado de tira





Después de la cena y un poco de conversa nos fuimos a descansar a nuestras tiendas felices, con el estomago y el alma llenos.

A la mañana siguiente nos levantamos mucho antes de que amaneciera, el plan era el mismo aprovechar las primeras luces para pescar lo mas que pudiéramos y después desarmaríamos el campamento y seguiríamos rió abajo buscando  y viendo como estaba el resto del rio de salmones.





Y lo cierto es que la mañana transcurrió sin pena ni gloria, bastante actividad de salmones pero no querían nada con nuestras moscas. Recogimos el campamento y nos fuimos dejando llevar por la corriente río abajo. El resto de la flotada fue la confirmación de que apenas había salmones en el río,solo en los pozos que hicimos mucho empeñe el día anterior y algunos desparramados por sectores muy concretos como el San Antonio donde tuve otro pique que perdí, el resto disfrutar de la flotada y soñar con volverme a encontrar una vez mas el próximo año.



La belleza del río Petrohue en su estado máximo.